jueves, 28 de noviembre de 2013

Narcissus cavanillesii

Para ser un narciso, Narcissus cavanillesii tiene un aspecto muy particular, ya que estamos acostumbrados a la corona que caracteriza a las flores de las especies del género Narcissus, y en esta queda reducida a unas pequeñas escamas poco visibles en las piezas de la corola.
Narcissus cavanillesii
Es una planta de floración otoñal y apariencia endeble, en que las flores suelen preceder a las hojas. A simple vista no parece un narciso, no solo por la aparente ausencia de corona en sus flores, sino también por sus tépalos erecto-patentes y su tubo casi inexistente.
Narcissus cavanillesii
Inicialmente clasificado por el gran botánico Antonio José Cavanilles y Palop como Pancratium humile, incluyéndolo en el mismo género que la azucena de mar (Pancratium maritimum), recibió diferentes nombres – la mayoría referidos a su pequeño tamaño – y fue incluido en diferentes géneros – Pérez Lara lo cita en la primera entrega de Florula gaditana como Carregnoa humilis - hasta que en 1969 fue por fin encuadrado en el género Narcissus por el botánico americano Hamilton Paul Traub como Narcissus humilis. Pero fueron Alfredo Barra y Ginés López los que en 1984 le asignaron el binomio válido en la actualidad y, con muy buen criterio, recordaron en el nombre específico a su eminente descubridor.
Narcissus cavanillesii
Su área de distribución se extiende por el suroeste de la Península Ibérica, Marruecos y Argelia. En la Península se encuentra en Andalucía Occidental, sur de Extremadura y zonas colindantes de Portugal. En Andalucía no es raro encontrarlo en las fechas adecuadas en las provincias de Huelva, Sevilla, Córdoba, Málaga y Cádiz, sobre terrenos arcillosos.
Narcissus cavanillesii
Probablemente sea la provincia de Cádiz la que cuente con más citas de la especie, pero esta aparente abundancia no debe hacernos olvidar que es una planta incluida en diferentes textos legales de protección y conservación de especies amenazadas, tanto a nivel europeo como nacional y autonómico.
Narcissus cavanillesii
Como Narcissus humilis se encuentra incluida en el Anexo II de la Directiva 92/43/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1992 relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres como “Especie vegetal de interés comunitario para cuya conservación es necesario designar zonas especiales de conservación”. En la legislación española aparece como Narcissus cavanillesii en el Listado de especies silvestres en régimen de protección especial de Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero para el desarrollo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y del Catálogo Español de Especies Amenazadas. Y en Andalucía, también como Narcissus cavanillesii, en el Listado andaluz de especies silvestres en régimen de protección especial del Decreto 23/2012, de 14 de febrero por el que se regula la conservación y el uso sostenible de la flora y la fauna silvestres y sus hábitats.
Narcissus cavanillesii
Aunque hemos visto ejemplares de la especie en la Sierra de Grazalema y en el Parque de Los Alcornocales, hasta ahora las poblaciones más florecientes las hemos encontrado en los términos municipales de Chiclana, Puerto Real y Cádiz, en zonas de litoral y campiña, y en algunas de estas localidades coexistiendo con los narcisos de floración otoñal típicos de la zona: Narcissus obsoletus y, con menor frecuencia, Narcissus viridiflorus; incluso en una localidad conviven las tres especies. Es generalmente Narcissus cavanillesii el primero de los tres en florecer, pero es frecuente que su período de floración se solape, aunque sea brevemente, con el de los otros dos, posibilitando el cruzamiento. Pero de este tema hablaremos más adelante.

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